No Es Un Poema Hecho De Letras; Está Hecho De Mí

De nombre Galatea, vivía al Este. De verbo latente.

Y con una mirada que hacía sentirse libre …

¿Su voz?

¿Su sonrisa?

-sonrío-

Que vi ensangrentarse mis manos

Que de cuándo me cayeron los sentimientos al suelo

(Ese momento en que te conocí)

Se derramaron, se escondieron entre las fisuras

Que de pretender recogerlos ellos me hirieron;

Rasgaron mi piel para mostrarme

Cuán nobles eran … Cuán dañinos eran a mis caricias.

Rasgaron desde mis pies a mi cielo

Rasgaron incluso las lágrimas que pretendía,

Las mismas que bailaban en mis ojos

Al recordarte.

De rodillas busqué cada pedacito de ellos

Cada pedacito de tu corazón

Allí postrado ante una religión que no era la mía;

Un credo del que me hice devoto.

De rodillas pedí clemencia a un Dios desconocido

Confesé cuántas verdades poseía mi voz

Mas tu Dios quiso templar mi sentir

Lo quiso ver de cerca … frente a frente.

Y muy de cerca se lo mostré;

Tan de cerca que me desnudé por completo,

Tanto lamenté mi alma subastada,

Sólo para postrarme ante aquel palpito de mi corazón.

Desafiaste mis huellas

Y en el desierto las recluiste,

Y en aquella inmensidad de arena y soledad

Pensaste que desaparecerían …

Pero vientos vinieron, heladas vinieron, frío y noche vinieron …

Y mis huellas siguieron en aquel desierto de arena y soledad

Que de mis manos sólo saqué heridas

Y en ellas me hice héroe, me hice mirada enmascarada

De guerras cruentas,

De verdades pretendidas

Luchas en las que mis brazos

Se convirtieron en férreas palabras a tu cuerpo

Dónde de tus embestidas

Inventé mis mejores versos de amor,

Inventé mis mejores besos de amor,

Inventé mi mejor sonrisa.

Me inventé mi ser.

Y el tiempo me deshizo la mirada

En tu boca de cisne

Y el tiempo me desvistió por dentro

Para vestirme con la inmensidad

De lo que tú llamabas abismo

Y de lo que yo llamé sentimiento.

 Cómo negar la pasión de tu voz

Al nombrarme … Cómo negar ese anhelo mío

Cómo negar tus labios al nombrarme

Cómo acallar un silencio que calla mi aliento

Cómo renunciar a mil estrellas, a mil besos remendados.

Y de las llaves en mis bolsillos

Harías puertas sin cerraduras;

De mi pasión sin tregua, sin medida

Tu enojo,

Tu arrepentimiento,

Tu lejanía,

… Mi dolor.

Mas no viste que jamás podrías amarrar un velero a un puerto

(eternamente)

Cuándo todo lo que quería era mar y viento … era su sino.

(y un loco Ulysses para perdernos con las tormentas)

Mas no viste que jamás podrías acallar la esencia de un caballo salvaje

Mas aún cuando encerrar un sentir desbocado

Dime cómo calmar el ímpetu de un ángel tan huracanado.

Cómo enjaular un ave de colores tan bellos

Cuando sus alas quieren volar contigo.

Tan bélico fue quererte;

Tanto deseaste ver vencedores y vencidos;

Tanto deseaste ganar;

Tanto desee perder …

Tanto te quiero que prefiero

Perderme a mí que perder lo bello

Que de ti llevo en mí.

Y será que tatué el amor en mi piel

Para tenerte por siempre en mí … tu nombre recostado.

¿Ahora?

Ahora…

Te veo sin mirarte.

Te oigo en mis silencios.

Te toco sin tan siquiera rozarte.

Te huelo en cada lluvia sobre mis lágrimas.

Te alimento de lo que soy.

Te siento.

Te Amo.

… y siempre.

… y siempre.

 2014-05-17 15.25.04

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